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las Bahamas | las islas | cómo llegar | qué hacer | programe | operadoras
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Historia

El actual impulso de prosperidad en Grand Bahama comenzó en los años 50, cuando las ciudades de Freepor/Lucaya fueron creadas. Pero en los siglos anteriores los habitantes de la isla, su cultura y actividades enfrentaban altibajos como la marea.

Primeros habitantes

En Grand Bahama, el mar siempre fue el proveedor. Los primeros habitantes de la isla fueron probablemente los indios siboney, que vivían de conch y pesca. Era un pueblo de la edad de la piedra que entró al caribe hace más o menos 4000 años. Como eran cazadores, recolectores –casi no dejaron evidencias de su presencia por aquí. Cuando los tainos de América del sur llegaron alrededor de la época de Jesús Cristo los siboneyes desaparecieron.

Después de la llegada de los tainos (o arahuacos de la isla) a las Bahamas venidos de Cuba y Hispaniola, crearon una nueva cultura. Pasaron a ser conocidos como lucayan y ocuparon todo el archipiélago. Cuando Cristóbal Colón avistó San Salvador en su primera travesía del Atlántico en 1492, se estima que había alrededor de 40.000 lucayan viviendo en las Bahamas, con una población de cerca de 4.000 o más en Grand Bahama.

Tal como los siboneyes, los lucayan no tenían lengua escrita, lo que complica nuestro conocimiento sobre ellos. Después de la llegada de Colón, los lucayan sucumbieron debido las enfermedades europeas y la evacuación forjada para las Indias Occidentales. Pero sabemos que ellos tenían una estructura política y social avanzada y vivían en comunidades bien organizadas. De los tainos/lucayan adoptamos muchas palabras del inglés: cay (islote), guava (guayaba), canoe (canoa), cannibal (caníbal), hurricane (huracán), iguana, potato (patata) y barbecue (asado). Además de estas, el inglés también adoptó la palabra tobacco (tabaco, así como la práctica de fumar) y la palabra y uso de hammock (hamaca).

Cráneos, huesos y artefactos fueron encontrados en las cavernas del Parque Nacional Lucayo. Al oeste de Grand Bahama, Deadman’s Reef, el popular arrecife para buceo con esnórquel, cuenta con uno de los sitios arqueológicos locales más importantes ya descubiertos. Los indios Lucayan eran considerados por algunos como los habitantes más antiguos de Grand Bahama – y una reciente excavación a lo largo de la playa en erosión en Deadman’s Reef ayudó a responder muchas preguntas.

La excavación reveló muchos artefactos pertenecientes a los indios lucayan, incluyendo hogueras, huesos de animales, pedazos de cerámicas y cuentas de conchas. Esta descubierta arrojó que los objetos están ubicados entre 1.200 a 1.300 d.C.

Junto con este sitio, los huesos de lucayan precolombinos fueron encontrados en un sistema de cavernas submarinas, indicando un antiguo cementerio. Estas descubiertas ayudaron a confirmar que los lucayan estuvieron entre los primeros colonizadores de Grand Bahama.

Influencias Europeas

Después que los españoles tomaron la isla en 1492, mal se veía una huella en las playas de Grand Bahamas. Los lucayan fueron esclavizados y llevados a trabajar en las minas de plata y oro en Hispaniola y Cuba, y para la colecta de perlas de Margarita, cerca de Trinidad. Los conquistadores llamaron a la isla de “Grand Bajamar” (gran mar raso), un nombre que al final bautizó a la propia Comunidad de las Bahamas.

Pero después de llevar a sus habitantes, los españoles pasaron a ignorar completamente la isla de Grand Bahama. Una vez que otra, en largos intervalos de tiempo, un navío bajaba su ancla, talvez para buscar algunas provisiones, para después partir rumbo a Europa o a América del Sur. Con frecuencia la Grand Bahama era vista como un lugar peligroso, debido a los arrecifes traicioneros a su alrededor. Tantos navíos chocaban con los arrecifes que los “naufragios” se transformaron en un modo de ganar la vida para algunos de los pocos habitantes de allí, la mayoría situados en West End. En los tiempos difíciles algunos de los habitantes de la ciudad trataban de atraer navíos hasta los arrecifes con linternas colocadas en la noche en puntos específicos.

La Gran Bretaña revindicó las Bahamas en 1670, después de que los colonizadores británicos cambiaron las Bermudas por la isla de Eleuthera, en donde buscaban la independencia religiosa. Otros más vinieron, con colonias y puertos desarrollándose gradualmente, trayendo en su rastro un ejército de piratas y bucaneros. Grand Bahama probablemente era bastante conocida por los piratas famosos como Barba Negra, el Capitán Kidd y Henry Morgan, ya que sus arrecifes eran perfectos para averiar embarcaciones, una táctica común de los piratas. En 1720, la corona consiguió con éxito controlar a los piratas y la isla pasó a ver aún menos a los habitantes que durante la “Era de Oro de la Piratería”. Esta colonia letárgica permaneció prácticamente sin ser perturbada por otros 200 años, cuando la historia finalmente la reencontró.

La Guerra Civil Americana

Hasta mediados del siglo XIX, Grand Bahama prácticamente fue olvidada por el mundo exterior. Había una abundancia de velas en el horizonte, mientras los navíos iban y venían por el Caribe, pero generalmente pasaban a distancia de ella. Registros de 1836 demuestran que la población de West End era de aproximadamente 370 personas apenas, muchos de los cuales abandonaron en busca de mejores oportunidades en Nassau. Pero en 1861, el flujo de personas se invirtió, y la población de la ciudad prácticamente se duplicó de la noche a la mañana. El motivo fue la Guerra Civil Americana.

Al inicio de la guerra los Estados Confederados de América, a solamente 180 kilómetros de distancia, inmediatamente sufrieron un rígido bloqueo y embargo de la Unión. Hacer con que los productos como el azúcar, algodón y armas entraran y salieran de la Confederación era esencial para el esfuerzo de la guerra, y contrabandistas basados en West end recibían altas cuantías del sur. Pero el bum terminó en cuanto la guerra terminó, pero el breve surto de prosperidad dejó una marca importante: de ahí en adelante, la historia de Grand Bahama estaría íntimamente unida a la de los Estados Unidos.

El bum siguiente de contrabando ocurrió debido a la prohibición de un bien diferente (y mucho más buscado) en los Estados Unidos: el alcohol. Si los habitantes de West End hubieran sabido que la prosperidad la 14ª Enmienda les traería, probablemente habrían hecho lobby por ella. La Ley Seca trajo depósitos, destilerías, bares, tiendas de abastecimiento y hospederías al West End. Los contrabandistas de la ciudad tenían un sistema impecable. Zarpaban por la noche, arrastrando inmensos cilindros de bebidas alcohólicas con cuerdas. En caso de que hubiera persecución de la Guardia Costera americana, simplemente cortaban las cuerdas, esperaban la partida de la patrulla y luego los recuperaban. Pero así como ocurrió durante la Guerra Civil, rápidamente los Estados Unidos solucionaron este problema, la economía entró en colapso y las personas nuevamente volvieron a la pesca. Solamente con la llegada del turismo es que la inestabilidad de la economía acabaría definitivamente.

La Ascensión del Turismo

En 1955, la segunda ciudad más popular de las Bahamas era un poco más que un bosque de pinos. No había resorts, no había luces brillantes de casinos ni jets skis rasgando las aguas. Grand Bahama era la menos desarrollada de las islas de las Bahamas, un lugar donde algunas pocas centenas de personas ganaban la vida con el mar, tal vez soñando con los días de la Ley Seca, cuando la economía de la isla prosperó con el contrabando de bebidas alcohólicas a EUA. Nadie podía suponer que la isla se transformaría en la quinta esencia del playground tropical caribeño.

Nadie, con excepción de tal vez un hombre llamado Wallace Groves.Groves era un financiero americano del estado de Virginia que estaba en la isla desde mediados de los años 40. Era dueño de una maderera en Pine Ridge y veía con entusiasmo el potencial de la isla como destino turístico. Los EUA estaban a menos de 160 kilómetros de distancia y su economía prosperaba en la pos guerra. Los turistas americanos ya seguían a decenas y millares a Cuba, y a la bella Grand Bahama, pensaba Groves que podría ser una alternativa de las playas y casinos llenos de Habana.

Así, en 1955, hizo la propuesta al gobierno bahamense de construir una ciudad que atraería tanto industrias como turistas. Al poco tiempo después, un famoso documento conocido como “Acuerdo de Hawksbill Creek” fue firmado y nació Freeport.

El acuerdo concedía más de 20.000 hectáreas de tierras a la empresa de Groves, The Grand Bahama Port Authority Ltd., con la opción de 20.000 hectáreas más adicionales. Para estimular la inversión, el gobierno también exentó a la Port Authority de pagar impuestos sobra la renta, ganancias de capital, inmuebles y propiedad privada hasta 1985 – cláusula que ya fue prorrogada hasta el año 2054. Luego después de la firma del acuerdo, Groves empezó a colocar su visión en práctica. Convenció al magnate del transporte marítimo D.K. Ludwig a construir un puerto (Lucayan Harbour) y, en 1962, trajo al canadiense Louis Chesler para desarrollar el centro de turismo de Lucaya. Después de treinta años el resultado es una comunidad totalmente dirigida al turismo que desea escapar de todo, un paraíso premeditado que ofrece casi todos los tipos de actividades de vacaciones inimaginables.

Autor Local

Una gran fuente para la historia de Grand Bahama: “Grand Bahama – A Rich and Colourful History”, por Peter Barratt, publicado por la IM Publishing, Freeport, 2002, tercera edición, con historias, fotos históricas y fotos en color recientes, US$ 23,95.

Peter J.H. Barratt, un planificador urbano antes encargado del desarrollo de la ciudad de Freeport, escribe sobre todos los aspectos de la isla por conocimiento propio – los nativos lucayan, los exploradores españoles e ingleses, los navíos naufragados, el contrabando, los magnates de la industria – en páginas en colores de esta nueva y revisada tercera edición, que cubre la ascensión espectacular de la moderna Grand Bahama de un campo de corte de pinos a un resort paradisíaco vibrante y a un centro internacional de negocios. Una lectura obligatoria para aquellos que quieren entender el pasado fantástico de la isla así como su gran futuro. Visite www.grandbahamabook.com para mayores informaciones o envíe un email a islandmag@batelnet.bs. Descuentos para ventas en cantidad y al por mayor.

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