guerra civil y la ley seca
De 1861 hasta 1865, la frágil economía (de altibajos) de las Bahamas se benefició enormemente con la Guerra Civil Americana. La industria textil de Gran Bretaña dependía del algodón del sur, y por consiguiente apoyaba a los Confederados. Sin embargo los navíos británicos no podían atracar en los puertos del sur porque la Unión los bloqueaba.
De esta manera, rompedores de bloqueos en embarcaciones rápidas viajaban 900 kilómetros de Charleston hasta Nassau con las cargas de algodón. Allí, se encontraban con los navíos británicos y cambiaban su algodón por bienes traídos por los británicos. Al volver a Charleston, los rompedores de bloqueo vendían sus cargas con grandes lucros.
El término de la Guerra Civil significó el fin de la prosperidad para las Bahamas hasta 1919. Cuando los Estados Unidos aprobó la 14ª Enmienda prohibiendo el alcohol (Ley Seca), entonces, el contrabando volvió a la isla. El Wisky escocés era una importante exportación británica para las Bahamas, y por esto el gobierno colonial expandió enormemente el puerto Príncipe George en Nassau para acomodar el gran comercio de alcohol. Sin embargo, la Ley Seca terminó en 1934 y junto a ella el importante ingreso monetario que entraba al país. El fin de la Ley Seca, sumada al colapso de la lucrativa industria de recolectores de esponja años más tarde, fue económicamente devastador para las Bahamas.